Reflexiones sobre la Exhortación Post-Sinodal  “AMORIS LAETITIA”, Introducción y  Capítulo I

Introducción 1-7.

Se nos invita a considerar cómo la alegría del amor que viven las familias  y que los jóvenes perciben especialmente, nos lleva a descubrir que hay que anunciar a la Familia, como una  verdadera “Buena Noticia”. El  Sínodo nos lleva a descubrir la importancia  del Matrimonio y de la Familia, como así también que hay que profundizar con más libertad, sobre algunas cuestiones doctrinales, morales, espirituales y pastorales.  El Papa advierte acerca de dos posturas desubicadas frente a la realidad compleja de la familia hoy: La de quienes quieren cambiar todo  y la de quienes desde las normativas generales o a partir de reflexiones teológicas excesivas, no quieren cambiar nada.


En los números que siguen, se plantea cómo la Iglesia tiene que hacer un camino sinodal  -de búsqueda en comunidad- para ir encontrando las respuestas a todas las cuestiones. Se dice, que es necesaria una unidad de doctrina y praxis, pero que hay diferentes maneras de interpretar aspectos de la doctrina, o de las consecuencias que se derivan de ella. Agrega que será  así, cuando el Espíritu  nos lleve a una comprensión más plena, hasta que lleguemos a la plena visión del Misterio de Cristo. El Papa señala especialmente el factor Cultura local o regional; ya que un principio general tiene que “inculturarse” primero, para ser  observado. Cierra la Introducción, alegrándose  de la poliédrica expresión de opiniones, dadas en los dos Sínodos preparatorios, de que todo se haya dado en el Año Jubilar de la Misericordia, el cual invita a las familias a renovar los dones del matrimonio y de la familia cristiana,  a desarrollar los dones propios con un amor fuerte y lleno de valores. También dice, que tienen que ser signos de Misericordia y cercanía, para las familias donde su vidano es de paz y gozo. Finalmente, presenta el Plan de la Exhortación y que su extensión en el texto, nos obliga a leerla y estudiarla por partes.

Pareció necesaria esta breve síntesis de la Introducción, para que veamos ahora qué se manifiesta, en esta “puerta” de la misma: Es evidente, nos parece, que el Papa se muestra profundamente confiado en la obra del Espíritu Santo; que trabaja y mueve a la Iglesia toda. Plantea, con valentía y crudeza, las opiniones que vienen apareciendo en la Iglesia y fuera de ella. Sabe que no será fácil ni rápido encontrar las respuestas caritativas a todas la cuestiones, de un modo especial los nuevos planteos de vida del mundo actual, pero sabe también que el Espíritu “obra “en los corazones y en las culturas, para que en el tiempo debido se vaya haciendo la luz, en medio de las sombras y las perplejidades, que los signos de los tiempos traen siempre. El Santo Padre es hombre de Esperanza Cristiana, es decir, sabe que Cristo y el Espíritu traen la Luz de la Verdad Eterna, para que cada hombre varón o mujer SE SALVE. Que no para potra cosa vino y vivió su Pascua El Señor. Concluyo, con las palabras finales del Papa en la Introducción: ”Espero que cada uno, a través de la lectura, se sienta llamado a cuidar con amor la vida de las familias, porque ellas “no son un problema, son principalmente una oportunidad.””·

Pbro. Lic. Oscar Duarte