El día martes 4 de julio a las 19 hs. se celebrará la Santa Misa en la Catedral, dando gracias al Señor por el 60° aniversario de la erección canónica de nuestra Diócesis. De ella participarán sacerdotes de toda nuestra Diócesis, y será presidida por nuestro Obispo diocesano.
Invitamos a toda la comunidad diocesana a participar de esta Eucaristía, y a rezar por nuestra querida diócesis, para que continúe siendo signo de fe y fermento de unidad en esta porción de la patria que habitamos.

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La jornada del martes comenzó con la reunión mensual del clero por la mañana, en la que los Pbros. Sergio Rubiolo y Sebastián Luna presentaron el kerygma desde la perspectiva bíblica y dogmática. Al mediodía, en el almuerzo se celebraron los 60 años de la diócesis con el almuerzo y el brindis.

A las 19 horas, unos 30 sacerdotes de la diócesis y fieles de las comunidades parroquiales participaron de la Santa Misa.

 

 

Mensaje de nuestro Obispo

En la homilía de la Misa, nuestro Obispo señaló que la diócesis celebra un aniversario significativo, e invitó a reconocer qué es lo que en la Iglesia se celebra. Se celebra el don gratuito de Dios para con esta porción del pueblo de Dios. Nuestra cultura contemporánea hace un culto ala propia libertad, y por eso busca rechazar a las instituciones, y a los datos de la vida que se les dan como establecidos. Pero la realidad se impone, no se puede eludir.

Hoy se considera que Dios tiene valor, que Cristo también tiene su lugar, pero la Iglesia no. El rechazo a Dios, que no se dice públicamente, se dice sutilmente hacia la Iglesia, “que hace aquí y ahora la obra redentora de Cristo”. Se combate a la Iglesia, pero ella es para Cristo su amada esposa. Si, para el mundo, la Iglesia es un obstáculo, en cambio su naturaleza es la de ser instrumento, puente, transparencia de Dios.

La Iglesia no sustituye a Cristo. Cuando Dios llama a una persona para constituirla en el Orden Sagrado, Dios hace su promesa. Aquí y ahora se cumple también su promesa, no es una verdad del pasado. Él le ha dado la plenitud de los medios de salvación.

Si, para nuestra patria, el proceso de independencia fue un modo de manifestarse ya adulto, separándose de una autoridad, en la Iglesia todo es don de Dios. La Iglesia en Villa María no se podía dar a sí mismo su pastor. Por una disposición de Pío XII surge la Iglesia en esta porción de territorio como Iglesia particular. Pero este regalo es también una tarea. Se tuvo que aprender a ser responsables, a proveerse los medios para llevar la Buena Noticia a todos. Se ha trabajado mucho, se ha rezado mucho, se ha amado mucho, se ha sufrido mucho. Hay que pedirle más de su vida, de su gracia.

La Iglesia,espléndida porque es de Cristo, tiene pecadores en su seno. Esto lleva a muchos a juzgarla, y de este modo se acusan a sí mismos de falta de confianza en Dios. Nosotros no claudicamos en cambio, frente al pecado presente en la Iglesia, sino que tenemos fe. La fe en la obra de Cristo nos hace permanecer aquí, sostenidos por la fidelidad de Dios. Dios nos limpia y nos debemos dejar limpiar el alma, y nosotros también debemos perdonarnos mutuamente, por la caridad fraterna.

Demos gracias a Dios, y pidamos que nos muestre cómo corresponder a su llamada. Gracias por tu Madre Inmaculada.

Pidamos por más comunidades de vida religiosa, de vida contemplativa, misioneros, hombres y mujeres que penetren en el mundo, llevando a Jesús a los que les falta esperanza. Pidamos con la certeza que Cristo está presente entre nosotros, porque Él es bueno y fiel. Pedimos que podamos vivir con fidelidad y generosidad el don recibido.

Rezamos también por el Papa Francisco, como pastor de la Iglesia en todo el mundo, como Sumo Pontífice, a quien acogemos con fe.